El mausoleo de Adriano

   Para instalar en él su sepultura e igualmente la de sus sucesores, el emperador romano Adriano encargó la construcción en Roma de un mausoleo, que hoy recibe el nombre de castillo de Santangelo.
   Este emperador, que mandó edificar en Escocia el muro de protección que lleva su nombre, dejó un colosal mausoleo para perpetuar su recuerdo. Iniciada en el año 195, esta auténtica fortaleza fue edificada sobre una plataforma cua­drada de 84 metros de lado, estabiliza­da sobre unos pilotes hundidos en el lecho del Tíber. La torre cilindrica, de 65 metros de diámetro y 18 de altura, estuvo coronada en otro tiempo por un grupo escultórico con la figura de Adria­no conduciendo una cuadriga. Rodeada de fortificaciones, se convirtió en la Edad Media en una ciudadela con el nombre de castillo de Santangelo. Fue asimismo cuartel y cárcel, tras haber servido de residencia a diversos papas. Actualmente es un museo.