¿Existen fósiles vivientes en el reino vegetal?

Se considera a algunas plantas como "fósiles vivientes":

  • Cuando subsiste sólo un pequeño número de ejemplares de una especie.
  • Cuando las plantas por su funcionamiento arcaico, evidencian pertenecer a un grupo muy antiguo.

ginkgo
En esta última categoría de "fósiles vivientes" se incorpora el caso del ginkgo. Ya no se encuentra este árbol de China y Japón, más que en cultivo. El hecho que haya sido salvado de la des­trucción total se debe a que los chinos y japoneses lo han cultiva­do como árbol sagrado. Es incapaz, parece ser, de mantenerse por sí solo en la naturaleza. El ginkgo es igualmente una planta arcaica, ya que como en el caso de la cicada sus células sexuales masculinas son unos anterozoides, es decir, tienen flagelos que les permiten desplazarse en el agua, una supervivencia de la le­jana época en que era planta acuática; en el caso de otras plan­tas superiores, el polen lleva las células sexuales masculinas por un tubo.

Otro fósil viviente, la metasequoia china, cuyas huellas, fueron descubiertas en estratos de la era terciaria por los paleobotánicos, fue encontrada viva y para sorpresa general en los bosques de Yunnan (China) hace algunas decenas de años.

Muchos árboles americanos pueden ser considerados como "fó­siles vivientes", en la medida en que sus especies vivieron en Europa, pero fueron eliminadas por las glaciaciones de la era cua­ternaria. Se han encontrado en las minas de lignito de Ruhr, Ale­mania, numerosas huellas de plantas como el liquidámbar, la secoya y bastantes otras especies que poblaban esas regiones hace algunas decenas de millones de años. De manera general, las gimnospermas están en vías de extin­ción. Este grupo, extremadamente importante en la era ter­ciaria, ahora es mucho más reducido. Sólo el grupo de los pinos parece estar en expansión, gracias a la acción del hombre, pues crece en los lugares donde la vegetación natural ha quedado destruida. Es una especie que necesita del Sol en el momento de la germinación.

Entre las plantas inferiores, algunas especies de musgos acuáti­cos pueden ser considerados como "fósiles vivientes", en la medida en que atestiguan la existencia de una vegetación acuáti­ca (en el tiempo en que la vida residía esencialmente en el agua).