¿Cómo funciona un giroscopio?


   Existe un pequeño modelo de giroscopio, muy conocido de todos, que forma parte de los juguetes que llamamos "científicos". Esta peonza perfeccionada está constitui­da por un volante que se sostiene gracias a dos muescas practicadas en el interior de una armazón circular. En la parte exte­rior de ésta, y a la altura de cada muesca, está colocada una cuenta de acero des­tinada a servir de soporte. Se lanza enérgicamente el volante por medio de un cordel, y el giroscopio, que está apoyado por una de sus dos cuentas sobre un cubilete, se mantiene en equilibrio y permite que observemos mejor los diferentes movimientos de la peonza. Puede girar mucho más tiempo que ésta gracias a las extremidades agudas de su vastago -frotamiento débil- y a la masa del disco giratorio, que almacena más energía que una peonza corriente. Tam­bién tiene la ventaja de que está mejor construido y, por tanto, mucho mejor centrado.

   Como el eje de rotación de un giroscopio posee una dirección fija en el espacio, el instrumento puede tener múltiples apli­caciones en cuanto está movido por un motor que mantenga una rotación muy rápida.
   Así, puede llegar a constituir el compás giroscópico que se emplea en la marina y en la aviación.

Tiene una gran ventaja sobre la brújula magnética: la de no resultar afectado por la proximidad de masas magnéticas o de corrientes eléctricas. El aparato flota en un baño de mercurio y su eje sólo puede desplazarse en un plano horizontal. El eje tiende a colocarse paralelamente al eje de rotación de la Tierra, y de esta forma conserva la dirección del meridiano geo­gráfico durante los desplazamientos del conjunto.

   El giroscopio constituye también el dispo­sitivo de antibalanceo, que aumenta la estabilidad de los barcos, así como el ho­rizonte artificial y el indicador de virajes que se utilizan a bordo de los aviones. Asimismo, interviene como piloto automá­tico en los aviones, en los proyectiles es­paciales y en los cohetes tierra-tierra, tierra-aire, aire-mar, mar-aire, mar-tierra, etc., que están dotados de un sistema de propulsión autónoma y deben ser guiados con precisión en su trayectoria.