¿Cómo eran los celtas?

¿CUÁL ERA EL ASPECTO DE LOS CELTAS?
Según lo que nos refieren los antiguos escritores griegos y romanos, los celtas eran altos y delgados; tenían piel clara, cabellos rubios y ojos azules. Comúnmente los hombres usaban largos bigotes y barbas más bien cortas.
Su vestimenta consistía en una túnica (larga hasta las rodillas en los hombres y hasta los tobillos en las mujeres) y en un par de pantalones estrechos y ajustados.
Tanto los hombres como las mujeres se acicalaban con preciosas alhajas finamente trabajadas: collares, brazaletes, hebillas, anillos y otros diversos objetos de oro y de plata.


POLITICAMENTE DESUNIDOS

Dada la enorme extensión del territorio ocupado por la celtas, podría suponerse que los mismos habían constituido un vasto Estado. Y, sin embargo, no fue así: los celtas no estuvieron nunca unidos políticamente. La característica de este antiguo pueblo fue la de permanecer siempre dividido en un gran número de tribus, frecuentemente en lucha entre sí. La religión, la lengua y las costumbres fueron los únicos elementos que les dieron cierta unidad. Algunas de las muchas tribus en que estaban divididos los celtas llegaron a ser bastante numerosas y po­blaron a lo largo de los siglos extensos territorios. Tal es el caso de los galos (en la actual Francia), los belgas (en la ac­tual Bélgica)., los galeses (en la actual Inglaterra) y otros más.
A su vez, estas poblaciones estaban di­vididas en numerosos grupos indepen­dientes y a menudo rivales entre sí. Los galos, por ejemplo, estaban constituidos por unos sesenta de estos grupos, entre los cuales los más poderosos eran los de los auvernios, los eduos, los secuanos y los parisios. Éstas son, precisamente, las poblaciones célticas de las cuales nos habla Julio César en la obra mencionada.


AGRICULTORES Y PASTORES

Los hallazgos hechos durante las exca­vaciones arqueológicas nos revelan que los
celtas se dedicaron a la agricultura y a la cría de ganado. Efectivamente, entre los restos de sus viviendas se encontraron mu­chos instrumentos para el trabajo de la tierra (arados, rastrillos, etc.) y una gran cantidad de huesos de animales domésti­cos (cerdos, ovejas, cabras, bueyes, ca­ballos), criados, sin duda, por estos pue­blos. En el siglo pasado la ciencia arqueo­lógica se ocupó de investigar los monu­mentos y restos célticos, llegando así a conocer sus costumbres e historia.
Por los restos encontrados en las exca­vaciones, ha sido posible darse una idea bastante exacta de sus viviendas. Éstas eran, por lo común, rectangulares, cons­truidas con piedras y vigas de madera. Generalmente la casa se edificaba den­tro de un recinto de piedra. En cada vi­vienda se encontró un orificio circular, excavado en el terreno; se supone que servía para la conservación de cereales.