¿Cómo está hecho el polen?

  Todas las plantas superiores se re­producen por medio de semillas que se desarrollan en la flor cuando ésta es fecundada. Los órganos más im­portantes de la flor son los estam­bres y las anteras que producen el polen, aquel fino polvo amarillo que se pega a los dedos cuando se toca la parte interior de una flor. Estos minúsculos granos amarillos, que con tanta abundancia producen las flores, son uno de los más valiosos elementos que existen en la natu­raleza, pues encierran el secreto de la vida de las plantas. Los granos del polen son los que provocan la fecundación de los óvu­los al llegar al pistilo situado por encima del ovario. Si examinamos el polen al microscopio, observare­mos que los granos presentan dis­tintas formas que varían según las plantas. Los hay ovalados, cilindri­cos y redondos. Algunos terminan en pequeñas puntas, otros ligera­mente en gancho y otros en forma de media luna.
  Si proceden de plantas cuya polini­zación se produce por medio del viento, son más pequeños y presen­tan formas más aplanadas, al obje­to de poder volar con mayor facili­dad. Si, por el contrario, están des­tinados a ser transportados por los insectos, son más pegajosos y de mayor tamaño.