La ciudad lacustre de Meilen


   En Meilen, Suiza, a orillas del lago de Zurich, se han encontrado vestigios de una ciudad lacustre de madera, construida por los hombres del neolítico.

   Después de haber habitado en grutas y cavernas para protegerse del frío y de los ataques por sorpresa, algunos hombres primitivos tuvieron la idea de construir refugios sobre el agua encalmada de los lagos, especialmente en Suiza, Alemania e Italia. Después de clavar estacas en el fondo lodoso, colocaban una plataforma sobre estas estacas, hecha de troncos y situada bastante por encima del nivel del agua. Sobre esta plataforma construían sus cabañas. El pueblo construido de este modo solo se comunicaba con la tierra a través de unas pasarelas o escaleras que bastaba con retirar para encontrarse aislado y a salvo de cualquier ataque o peligro. Algunos pueblos africanos habitan aún en ciudades lacustres (o palafitos).




El reloj de arena

  El reloj de arena es un pequeño instrumento que mide el tiempo.
  Afirmar que la inmensa mayoría de los relojes marcan la hora podría parecer una perogrullada. Sin embargo, no lo es, ya que algunos de ellos -los de arena, por ejemplo— en vez de marcar la hora "miden el tiempo". Como la arena que encierran los relojes de este último tipo —muy fina— cae lenta y regularmente, estos aparatos son de una precisión considerable. En la actualidad, se siguen usando para medir el tiempo de cocción de un huevo o la duración de una llamada telefónica. Sin embargo, en nuestros días, el ama de casa dispone de aparatos mas precisos: el cuentaminutos sonoro la avisa cuando ha transcurrido el tiempo de cocción y el automático detiene la cocción en el momento oportuno.

¿Qué es un reloj de sol?

Reloj de sol
   El Sol se mueve de oriente a poniente. Durante el día, la sombra de una vara clavada en el suelo gira regularmente. Marquemos en el suelo la posición que ocupa la sombra a las distintas horas del día. Habremos construido un reloj de sol.
   La regularidad del movimiento aparente del Sol fue observada ya por los pueblos antiguos; durante mucho tiempo fue aprovechada para determinar de forma aproximada la hora. Sin embargo, este método tenia el inconveniente de que solo podía usarse durante el día (mejor dicho, durante los días de sol). Antes de que se inventasen los relojes mecánicos, se emplearon otros ingeniosos procedimientos para medir el tiempo: por ejemplo, el nivel que alcanza el agua en un recipiente que se va vaciando lentamente, el de una vela que se va consumiendo con regularidad o el de la arena que va cayendo de un departamento al otro de un reloj de arena.