El cristal de Baccarat nació en 1764. Debe su existencia al bosque de Lorena, que proporciona el fuego y las cenizas, a la fina arena de sus canteras, al carbonato potásico de sus minas y sus salinas y a la habilidad de sus artesanos para aplicar el plomo, que da a la noble materia su transparencia y sonoridad características. El cristal fino se trabaja con ayuda de un tubo para soplar y se modela con paleta, tenazas y cinceles. A menudo, los cristales son tallados y decorados a mano o esmerilados por medio de algún ácido. Baccarat se enorgullece de sus opalinas, sus ágatas y sus cristales coloreados, así como de sus cristalerías blancas, que prestigian las mesas elegantes del mundo entero.
El cristal de Baccarat
El cristal de Baccarat nació en 1764. Debe su existencia al bosque de Lorena, que proporciona el fuego y las cenizas, a la fina arena de sus canteras, al carbonato potásico de sus minas y sus salinas y a la habilidad de sus artesanos para aplicar el plomo, que da a la noble materia su transparencia y sonoridad características. El cristal fino se trabaja con ayuda de un tubo para soplar y se modela con paleta, tenazas y cinceles. A menudo, los cristales son tallados y decorados a mano o esmerilados por medio de algún ácido. Baccarat se enorgullece de sus opalinas, sus ágatas y sus cristales coloreados, así como de sus cristalerías blancas, que prestigian las mesas elegantes del mundo entero.
Las canteras de mármol
Existen diversas clases de mármol, según su aspecto y su color. El calcáreo, cristalizado, duro y de fácil pulimento, puede encontrarse en canteras, en todas las regiones montañosas. Sus variadas coloraciones provienen de la presencia de óxidos metálicos o de materias orgánicas, que forman líneas, o vetas, que impregnan la piedra. Entre los mármoles más apreciados podemos citar: el rojo de Cevennes (Francia) y el de Alicante (España), el azul de Portugal, el verde de Génova (Italia), el violeta de Brignoles (Francia), el gris negro de Lourdes (Francia). Para esculpir estatuas se prefiere normalmente el mármol de Carrara (Italia), de un blanco muy poco veteado.
El complejo de Lacq
El 13 de diciembre de 1961, una sonda, a la busca de petróleo, alcanzó, a los 3 550 metros de profundidad, una capa de gas combustible, que convirtió el pueblecito de Lacq, en los Pirineos Franceses, en un centro industrial de gran importancia.
En Lacq se explota un yacimiento de petróleo, pero, sobre todo, se extrae un gas combustible, cuyas reservas, al parecer, son superiores a los 200 000 millones de m³, cantidad más que suficiente para abastecer durante muchos años a países como Francia o España. En las grandes ciudades, este gas puede competir con el gas doméstico o industrial que proviene de la destilación de la hulla; el gas de Lacq contiene mucho hidrógeno sulfurado, y por eso es necesario depurarlo. En este proceso de depuración se obtiene azufre, lo cual permite a Francia ocupar el segundo puesto en la producción mundial de este producto: 1 400000 toneladas por año.
En Lacq se explota un yacimiento de petróleo, pero, sobre todo, se extrae un gas combustible, cuyas reservas, al parecer, son superiores a los 200 000 millones de m³, cantidad más que suficiente para abastecer durante muchos años a países como Francia o España. En las grandes ciudades, este gas puede competir con el gas doméstico o industrial que proviene de la destilación de la hulla; el gas de Lacq contiene mucho hidrógeno sulfurado, y por eso es necesario depurarlo. En este proceso de depuración se obtiene azufre, lo cual permite a Francia ocupar el segundo puesto en la producción mundial de este producto: 1 400000 toneladas por año.
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