Michel de Montaigne


   Michel Eyquem de Montaigne (1533-1592). Escritor francés, creador del ensayo co­mo género literario, a quien se considera como uno de los representantes característicos de la cultura francesa por su inteligencia escéptica, su tolerancia y su ironía refinada. Nació en el castillo de Montaigne, cercano a la ciudad de Perigueux, y recibió de sus padres esmera­da educación. Viajó extensamente por Italia y Alemania y residió en Burdeos, ciudad en la cual ocupó diversos cargos públicos y de la que al cabo fue nombrado alcalde, y en París. Murió en el castillo en que naciera, donde, al amparo del sosiego campestre que tanto ansiaba, escribió sus mejores ensayos.

¿Qué velocidad alcanza el sonido según el medio en que se desplaza?

   Las ondas sonoras no se propagan ins­tantáneamente, sino que emplean un cierto tiempo para llegar de un punto a otro del "medio". Esto es muy evi­dente durante las tormentas: a pesar de que el relámpago y el trueno se pro­ducen simultáneamente, primero se ve el relámpago, en razón de que la luz es más veloz, y luego se oye el trueno, puesto que el sonido es más lento. La velocidad con la cual el sonido se propaga en el aire, al nivel del mar, es de 340 metros por segundo. La velocidad del sonido es mucho ma­yor en el agua que en el aire: alrededor de 1.400 metros por segundo. Notablemente mayor es todavía la velocidad con la cual se propagan las ondas sonoras en los metales: en la fun­dición de hierro la velocidad del sonido es de 3.400 metros por segundo; en algunos tipos de acero la velocidad al­canza hasta 6.080 metros por segundo.

¿Dónde nace el caudaloso Amazonas?

   Tras nacer en la cordillera de los Andes, a 4200 metros de altitud, el río Amazonas atraviesa de oeste a este toda la América del Sur y desemboca en el Atlántico, después de recorrer 5 800 kilómetros.
   El Amazonas aporta al océano un cau­dal medio de 100.000 m³ por segundo y, hasta 300 kilómetros de distancia de la costa, el color y la salinidad mari­nos son alterados por las aguas fango­sas e impetuosas del río. El Amazonas y la mayor parte de sus afluentes dis­curren entre selvas vírgenes, lo cual explica que sus cursos sean todavía po­co conocidos. Numerosas islas e infini­dad de bancos de arena cierran su es­tuario, de 200 kilómetros de ancho. En ocasiones, el viento levanta en las aguas del Amazonas olas enormes; en su cur­so inferior provoca auténticos tempo­rales fluviales.