Michel de Montaigne
¿Qué velocidad alcanza el sonido según el medio en que se desplaza?
Las ondas sonoras no se propagan instantáneamente, sino que emplean un cierto tiempo para llegar de un punto a otro del "medio". Esto es muy evidente durante las tormentas: a pesar de que el relámpago y el trueno se producen simultáneamente, primero se ve el relámpago, en razón de que la luz es más veloz, y luego se oye el trueno, puesto que el sonido es más lento. La velocidad con la cual el sonido se propaga en el aire, al nivel del mar, es de 340 metros por segundo. La velocidad del sonido es mucho mayor en el agua que en el aire: alrededor de 1.400 metros por segundo. Notablemente mayor es todavía la velocidad con la cual se propagan las ondas sonoras en los metales: en la fundición de hierro la velocidad del sonido es de 3.400 metros por segundo; en algunos tipos de acero la velocidad alcanza hasta 6.080 metros por segundo.
¿Dónde nace el caudaloso Amazonas?
Tras nacer en la cordillera de los Andes, a 4200 metros de altitud, el río Amazonas atraviesa de oeste a este toda la América del Sur y desemboca en el Atlántico, después de recorrer 5 800 kilómetros.
El Amazonas aporta al océano un caudal medio de 100.000 m³ por segundo y, hasta 300 kilómetros de distancia de la costa, el color y la salinidad marinos son alterados por las aguas fangosas e impetuosas del río. El Amazonas y la mayor parte de sus afluentes discurren entre selvas vírgenes, lo cual explica que sus cursos sean todavía poco conocidos. Numerosas islas e infinidad de bancos de arena cierran su estuario, de 200 kilómetros de ancho. En ocasiones, el viento levanta en las aguas del Amazonas olas enormes; en su curso inferior provoca auténticos temporales fluviales.
El Amazonas aporta al océano un caudal medio de 100.000 m³ por segundo y, hasta 300 kilómetros de distancia de la costa, el color y la salinidad marinos son alterados por las aguas fangosas e impetuosas del río. El Amazonas y la mayor parte de sus afluentes discurren entre selvas vírgenes, lo cual explica que sus cursos sean todavía poco conocidos. Numerosas islas e infinidad de bancos de arena cierran su estuario, de 200 kilómetros de ancho. En ocasiones, el viento levanta en las aguas del Amazonas olas enormes; en su curso inferior provoca auténticos temporales fluviales.
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