¿Cuáles locomotoras de vapor fueron las más rápidas?

   En el siglo veinte, algunas locomotoras de va­por fueron muy grandes y potentes. La más rápida de todas fue la Mallard, una locomotora aerodinámica británica. En 1938 alcanzó una velocidad de 203 kilómetros por hora, como dos tercios de la velocidad de las locomotoras eléctricas actuales. La más potente de todas las locomotoras de vapor fue la Mallet estadouni­dense que podía arrastrar un tren de carros de carga de 2 km de largo. La más grande de todas fue otra locomotora estadounidense: BigBoy. Esta, con su ténder, pesaba 500 toneladas.


Locomotora BigBoy




.

¿Cómo se refrigeraba en la Antigüedad?

   En general resulta mucho más difícil enfriar que calentar. La búsqueda de técnicas de conservación de alimentos en frío se remonta mucho tiempo atrás. Excavaciones arqueoló­gicas realizadas en el valle del Indo ofrecen pruebas de que las primeras fábricas de hielo existieron antes de 1700 a. C. Consistían en moldes de piedra porosa que se llenaban de agua y se abanicaban. La evaporación de las capas superiores del agua producía el enfriamiento de las capas inferiores hasta obtener la congelación.

Francisco de Montejo


   Francisco de Montejo (1479-1553). Conquistador español, hijo de un hidalgo sal­mantino. Llegó a América con Pedrarias Dávila en el año 1514. Radicado en Cuba sirvió a las órdenes de Diego de Velázquez, pero insatis­fecho de la vida regalada que llevaba, formó parte de la expedición a Yucatán encabezada por Juan de Grijalva. Teniente de Hernán Cortés, más tarde, fue su comisionado en 1519, con Alonso Hernández Portocarrero, para acu­dir a la corte de Carlos V a entregar el oro hallado en México y pedir gracias y mercedes.
   Supo gestionar el asunto con eficacia y re­gresó a América en 1523. Al año siguiente vol­vió a España. Contrajo matrimonio con Beatriz Alvarez y se radicó en Salamanca. Pero no tardó en cansarse de nuevo de la vida tranquila y, en 1526, obtuvo unas capitulaciones para em­prender la exploración y conquista de Yucatán.
   Preparó tres buques y reunió unos 500 hom­bres. Desembarcó en Cozumel. De allí pasó a Tierra Firme, entró en contacto con la cultura maya, se detuvo en Campeche, avanzó por el in­terior hasta Chichén Itzá, tuvo que enfrentarse con los indios, y perdió unos 100 hombres. Se retiró a la costa y, en 1528, emprendió la expan­sión por Champotón, pero fracasó.
   Fijos sus ojos en Yucatán, logró el gobierno de Honduras (1537), que luego tuvo que can­jear por el de Chiapas (1539). Al fin, cansado, regresó a España en 1540, dejando en América a su hijo del mismo nombre para proseguir la conquista de Yucatán. Este la consolidó.