¿Cómo principió el universo según la ciencia?

   Los científicos creen que inicialmente toda la materia se encontraba concentrada en un es­pacio pequeño. Después, hace como 15.000 millones de años, se realizó una enorme explo­sión, conocida en la actualidad como la Gran Explosión o Big Bang. Entonces la materia fue lanzada ha­cia todas direcciones expandiéndose junto con el espacio. Todavía se sigue alejando, lo que significa que el universo se está haciendo más grande. Hay evidencias que soportan esta teoría. Los científicos creen que los objetos parecidos a las estrellas, llamados quasares son galaxias jóvenes en proceso de formación. Pero estos se encuentran alejados en muchos millones de años luz, lo que indica que se formaron un poco después de que principió el universo. Además, hay algo de calor residual distribui­do en el espacio. Los científicos piensan que es lo que queda del calor producido en la Gran Explosión.

¿Ha cambiado la superficie de la Tierra a lo largo del tiempo?

   Aunque puede parecer que la superficie de la Tierra es igual día tras día, o año tras año, está cambiando constantemente. Los cambios más espectaculares que se efectuaron durante los últimos 300 millones de años, se encuentran en los mapas. Las masas principales de tierra, se separan lentamente, pero tan despacio, que aún en miles de años, sólo se observa una diferencia muy pequeña.
   Durante su larguísima historia de más de 4500 millones de años, muchas veces han alterado la superficie de la Tierra otros cam­bios. Se han levantado altas montañas y des­pués, durante cientos de millones de años, han sido desgastadas por el viento, el agua, el calor y el frío. Han desaparecido grandes ma­res y lagos, al mismo tiempo que se formaron, en otros lugares, nuevos mares y lagos.

mapa de los continentes de la Tierra



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¿Cuál fue el primer automóvil de la historia?

   Automóvil significa vehículo de autopropulsión. El primer vehículo con ruedas ideado pa­ra moverse a lo largo de un camino, con su propia potencia, fue una cureña inventada por un francés, Nicolás Cugnot, en 1769. Era una má­quina de apariencia tosca que se movía a sólo cuatro kilómetros por hora. Debía detenerse cada 30 metros más o menos, para producir más vapor con el cual pudiera impulsarse.


El automóvil de Nicolás Cugnot
 
 
 
 
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