Samuel Morse

   Samuel Finley Breese Morse (1791-1872). Físico y pintor estadounidense nacido en Charlestown, Massachusetts, inventor del telégrafo que lleva su nombre. En sus años escolares mostró interés por la química y el electromagnetismo; sentía también gran inclinación hacia la pintura y, con el objeto de perfeccionarse en dicho arte, se trasladó a Londres en 1811. En 1813 expuso allí su "Hércules Moribundo", que fue pre­miado con medalla de oro, y posteriormente pintó un cuadro de Lafayette para el Municipio de Nueva York. En 1826 fundó en esta última ciudad la Academia Nacio­nal de Arte y Diseño, la que presidió hasta 1841. Al volver a los E.U.A. de un viaje a Europa en 1832, la conversación a bordo giró sobre la electri­cidad y la conveniencia de poderse comu­nicar instantáneamente entre América y Eu­ropa. Estimulado por esa idea, Morse expuso ante sus compañeros de viaje un plan para un telégrafo electromagnético. A la sazón Morse era un artista reconocido, al que esperaba un futuro prometedor. Sin embargo, despreció esas oportunidades y se recluyó en un pequeño taller de la c. de New Haven, donde soportó años de pobreza y sacrificio, alentado siempre por el propósito indeclinable de inventar un te­légrafo. Durante ese periodo murió su esposa, y sus hijos fueron repartidos entre diversos parientes suyos. En 1837 sus esfuerzos se vieron coronados por el éxito, y solicitó una patente para lo que llamó "telégrafo electro­magnético americano". Morse pidió entonces ayuda económica al gobierno de los E.U.A. y a va­rios gobiernos extranjeros, sin obtenerla de momento. Se hallaba ya al borde del desalien­to cuando el congreso norteamericano aprobó la erogación de 30.000 dólares para tender una línea telegráfica entre las ciudades de Washington y Baltimore. De ahí en adelante el éxito quedó asegurado, y el 24 de mayo de 1844 se envió el primer mensaje con las si­guientes palabras: What hath God wrought (¡Lo que ha hecho Dios!). Siete años más tarde se organizó la Western Union Telegraph Company. En 1875 Morse cooperó con Ciro West Field en sus empeños por tender un cable trasatlántico. Ayudó también a que se tomaran los primeros daguerrotipos en su país.

¿Quién hizo posible la moder­na industria del caucho?


   A principios del siglo XIX, el caucho apenas había pasado de ser una sim­ple curiosidad tropical para los euro­peos y norteamericanos. Se cono­cían algunas de sus cualidades naturales: servía para hacer bolas ca­paces de botar a gran altura y servía también para borrar los trazos del lápiz (por eso los ingleses lo llamaron rubber, que quiere decir borrador). Pero aún estaban lejos de imaginar para el caucho las aplicaciones in­dustriales que conocemos hoy. Para que eso sucediera tuvo que descubrirse primero el proceso quí­mico llamado vulcanización. Si el escocés Charles Mac Kintosh hubiera conocido la vulcanización, no hubiera tenido tantos problemas cuando se propuso en 1823 utilizar el caucho para algo práctico. Mac Kintosh revistió dos piezas de tela con caucho disuelto en benceno, prensó las dos partes engomadas y utilizó el material para la fabricación de impermeables. Pero no consiguió evitar que, a poco calor que hiciera, los impermeables se convirtieran en unas prendas pegajosas en las que la goma se derretía por entre las pie­zas del tejido. Como en otras apli­caciones a las que se destinó el cau­cho, éste se tornaba tan tieso en invierno como blando en verano.

Luis de Morales (pintor)

   Luis de Morales (1509-1586). Pintor español llamado el Divino. Especializó en asun­tos religiosos, que interpreta con gran drama­tismo y profunda unción. Por esta intensidad emotiva de su arte puede considerárselo como iniciador de la escuela nacional de pintura en España. Natural de Badajoz, allí y en Madrid produjo la mayoría de sus cuadros. Llamado por Felipe II para pintar en El Escorial, ejecutó en este monasterio un "Cristo Cargando la Cruz" que no fue del agrado del rey y produjo su despido. Dos de sus mejores obras, una "Inmaculada Concepción" y una "Virgen con el Niño", se conservan en Valladolid. Numerosos son sus "Ecce Homo", generalmente pintados sobre ta­bla o cobre. Una de las imágenes más conmo­vedoras que pintó Luis de Morales es la "Virgen de los Dolores", en el Prado, de Madrid.