¿Son peligrosos los parásitos para las plantas?
Al igual que el hombre, las plantas pueden resistir numerosas enfermedades sin morir. Los parásitos, por ejemplo, las debilitan un poco. Otras enfermedades son cultivadas con fines ornamentales, por ejemplo, virus que provocan manchas entre los nudos y deformaciones que tuercen las ramas de los sauces y avellanos, o que provocan las formas crispadas en las cactáceas. Existen otros dos casos inversos, en los que el parásito tiene un efecto benéfico sobre las plantas; éste es el caso de las orquídeas donde el hongo Rhizoctonia es necesario no sólo para activar la germinación sino también para el desarrollo normal de la planta. Se le considera como parásito, sin embargo, pues a veces invade de tal manera a la planta que puede provocar la muerte. Otro caso aún más interesante y sobre todo más útil para el hombre, es el del Rhizobium, que parásita las raíces de las leguminosas, provocando pequeñas nudosidades de algunos milímetros de diámetro. Estas bacterias tienen la capacidad de poder fijar el nitrógeno del aire, por lo que no es necesario suministrar abonos nitrogenados a las leguminosas parasitarias por ellos.
Antonio Moro
Antonio Moro (1519-1578) fue un célebre retratista nacido en Utrecht, cuyo apellido holandés es Mor y al que en Inglaterra se lo llamaba sir Anthonis Mor. Hacia 1552 visitó a España, invitado por Carlos V, país al que regresó en 1559 acompañando a Felipe II. También visitó a Italia, Portugal e Inglaterra. En este último país pintó el retrato de María Tudor, que se considera su obra maestra, y que la reina inglesa envió a su prometido Felipe II. Este es uno de los 46 magistrales retratos de Antonio Moro de que se enorgullece el Museo del Prado, de Madrid. Otros son el del emperador Maximiliano, el de los infantes de Portugal don Juan y don Luis, el de la duquesa de Feria, el de la reina María de Hungría, etc.
¿Qué es un cuerpo magnético?
Un cuerpo magnético es aquel que tiene magnetismo propio o que responde ante un campo magnético externo.
Existen diferentes tipos de materiales magnéticos: los ferromagnéticos, los paramagnéticos y los diamagnéticos.
Las sustancias ferromagnéticas como el hierro, el níquel, el cobalto, etc., son las que manifiestan claramente sus propiedades magnéticas. Los átomos de estas sustancias se alinean con gran facilidad con el campo magnético externo.
Las sustancias paramagnéticas son las que muestran cierta susceptibilidad a un campo externo, tendiendo a alinear temporalmente sus átomos con el campo externo. Algunos ejemplos son el oxígeno molecular y el aluminio.
Una sustancia diamagnética responde negativamente a un campo magnético externo. Sus átomos se orientan temporalmente oponiéndose al campo magnético externo. Un ejemplo de sustancia diamagnética es el bismuto.
Existen diferentes tipos de materiales magnéticos: los ferromagnéticos, los paramagnéticos y los diamagnéticos.
Las sustancias ferromagnéticas como el hierro, el níquel, el cobalto, etc., son las que manifiestan claramente sus propiedades magnéticas. Los átomos de estas sustancias se alinean con gran facilidad con el campo magnético externo.
Las sustancias paramagnéticas son las que muestran cierta susceptibilidad a un campo externo, tendiendo a alinear temporalmente sus átomos con el campo externo. Algunos ejemplos son el oxígeno molecular y el aluminio.
Una sustancia diamagnética responde negativamente a un campo magnético externo. Sus átomos se orientan temporalmente oponiéndose al campo magnético externo. Un ejemplo de sustancia diamagnética es el bismuto.
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