Iván Turguénev

   Fue a través de Iván Turguénev como el mundo occidental conoció por primera vez la litera­tura rusa. Está considera­do como uno de los gran­des novelistas del mundo. Nació en Rusia central (Orel) de una noble y aco­modada familia que vivía en suntuosas y espléndidas mansiones. Preceptores particulares enseñaron al joven Iván el francés, el alemán y el inglés, porque los aris­tócratas rusos de aquella época consideraban de mal tono hablar la lengua de su propio país. La lengua rusa, que con tal maes­tría usó en sus libros, la aprendió Turguénev de sus criados. Más tarde, estudió en las universidades de Moscú, de San Petersburgo y Berlín; su madre quería que siguiera la carrera militar, pero el joven estaba re­suelto a dedicarse a la literatura. A causa de las ideas liberales que había expresado en sus escritos, Turguénev fue confinado en sus propiedades durante 2 años, y después, salió de Rusia para no volver sino como visitante a su país. Su vida de escri­tor transcurrió en Pa­rís, en donde escribió la mayor parte de sus novelas y donde se ena­moró de la cantante es­pañola Paulina García de Viardot, que tanta influencia había de ejecer con su amistad en la vida y en la obra del novelista.

Niépce, el padre de la fotografía

Es común que se cite al francés Jacques Louis Dague­rre como inventor de la fo­tografía. Pero, en realidad, el padre de la criatura es su compatriota Joseph Nicéphore Niépce, quien en 1827 obtuvo su prime­ra imagen tras ocho largas horas de exposición a la luz. Da­guerre se asoció con Niépce y, gracias a esta colaboración, nació en 1829 el primer dague­rrotipo obtenido sólo con uno o dos minutos de exposición. ¡Todo un avance para aquella época!

¿Cómo era la religión de los celtas?

   Los principios religiosos que regían la vida de los celtas eran establecidos por los druidas: sacerdotes a quienes los celtas prestaban una obediencia absoluta. La doctrina religiosa enseñada por los druidas se basaba en la inmortalidad del alma. Los antiguos escritores grie­gos y romanos nos refieren que los druidas practicaban sacrificios humanos y desa­rrollaban sus ritos en la es­pesura de las selvas. Además, eran médicos, astrólogos y adivinos. A ellos se confiaba la educación de los jóvenes.