Sabías que...? Las plantas

Sabías que...?
La flor más grande del mundo es la rafflesia gigante. Crece en las selvas del sudeste asiático. ¡Puede llegar a medir 1 metro de diámetro! La flor más pequeña es la de una planta llamada lenteja de agua. Más de 30 de estas plantas cabrían en una tachuela.


Sabías que...?
Las raíces más profundas que se conocen pertenecen a una higuera silvestre encontrada en unas cuevas en Sudáfrica. Sus raíces miden 120 metros, lo que equivale aproximadamente a 1.000 zanahorias de tamaño medio.


Sabías que...?
Las primeras plantas de la Tierra que produjeron oxígeno fueron las algas que vivían en los mares prehistóricos. Hoy en día, las algas marinas producen más del 70 por ciento del oxígeno del aire.

Turín (italia)

TURÍN (TORINO)

   Con sus amplias calles, sus her­mosos edificios, su agradable clima primaveral y su magnífica vista de los Alpes, Turín es una de las ciudades más atractivas de Italia. Se encuentra en la confluencia de los ríos Po y Dora Riparia, en el lugar de la antigua ciudad romana Augusta Taurinorum.
   Por su situación cerca de la frontera francesa, precisamente frente al puerto y al túnel del Mont Genis, ha adquirido gran importancia comercial. Es la cuarta ciudad de Italia y el centro de la industria automovilística. Por su importancia industrial, Turín ha sido llamada la Detroit de Italia. Es también un cen­tro cada día más importante de la industria edito­rial italiana; su producción de dulces (chocolates y caramelos principalmente) es la primera del país. Desde los antiguos días en que los romanos aban­donaron la Galia, ha sido de gran importan­cia estratégica, por lo que sus defensores construyeron una mu­ralla alrededor de ella, de la que todavía que­dan algunos restos. Cuando Aníbal llegó a Italia, a través de los Alpes, el año 218 a. de C., Turín fue una de las primeras ciuda­des que capturó.

¿Cómo respiramos?

   De igual manera que un automóvil necesita combustible, nuestro cuerpo requiere oxígeno, un componente del aire, para funcionar correctamente. Sin oxígeno, las células morirían en pocos minutos. Nuestras células también producen un gas denominado anhídrido carbónico, el cual deben expulsar para no envenenarse. Por ello respiramos, para alimentar las células con oxígeno y desechar lo que sobra.


   Automáticamente, respiramos todo el tiempo. El aire entra por la nariz o la boca, pasa por la tráquea, luego por dos tubos más estrechos hasta llegar a los pulmones. En cada pulmón estos tubos se ramifican, como un árbol. Al final de cada ramificación hay diminutas cámaras de aire similares a pequeñas burbujas, llamadas alvéolos.

   Los alvéolos están cubiertos por finos vasos sanguíneos. El oxígeno pasa de los alvéolos a la sangre y después al resto del cuerpo. El anhídrido carbónico lo hace en sentido contrario para ser expulsado cuando espiramos.
   Cuando aspiramos el aire, las costillas se mueven hacia arriba para que los pulmones puedan expandirse mientras inhalamos. El diafragma (membrana muscular debajo de los pulmones) también se mueve para darles mayor espacio. Cuando espiramos, las costillas se mueven hacia adentro y hacia abajo, y el diafragma se mueve hacia arriba. Esto hace más pequeño el espacio en el pecho y facilita la expulsión del aire.