En la plaza del mercado de la antigua Atenas, una multitud rodeaba a un hombre que, por el desorden de sus vestidos, la rareza de sus gestos y el brillo de sus ojos, parecía un loco. De pronto, en voz alta y en verso, se dirigió a los atenienses diciendo:
"Vengo de la hermosa isla de Salamina y el mensaje que traigo para vuestros oídos lo he puesto en una canción".
La muchedumbre escuchaba con terror y sorpresa, porque era evidente que ningún hombre cuerdo hubiese corrido el riesgo de pronunciar tales palabras. Los atenienses habían realizado tantos y tan costosos intentos para rescatar a Salamina, que ante sus fracasos, habían dictado una ley en la que se prohibía bajo pena de muerte la sugestión de que se realizara una nueva tentativa. En aquel frenético poeta que públicamente declamaba sus apasionadas palabras, la gente había reconocido al aristócrata Solón, que esperaba escapar a la pena impuesta por la ley fingiéndose loco para manifestar sus deseos: "Vamos a Salamina, hermanos, luchemos por la hermosa isla y alejemos para siempre de nosotros el peso insoportable de la vergüenza".
¿Por qué la aguja de la brújula señala siempre la misma dirección?
Quizás, alguna vez nos hemos preguntado qué fuerza orienta la aguja de una brújula siempre hacia el norte. La razón es que la aguja de la brújula está imantada, y es sabido que un imán grande atrae siempre a uno más pequeño. Nuestro planeta es un gran imán cuyo polo norte atrae la punta de la aguja imantada de todas las brújulas.
La Tierra actúa como un electroimán planetario cuyo campo magnético es debido, sin duda, a corrientes eléctricas que recorren el núcleo de hierro que constituye el centro de nuestro planeta, provocadas a su vez por la rotación del mismo. La aguja de la brújula sometida a la acción del campo magnético terrestre se orienta con arreglo a una dirección que varia según los lugares. En nuestras regiones esta dirección es sensiblemente la dirección Norte-Sur y varia muy ligeramente con el transcurso del tiempo.
La Tierra actúa como un electroimán planetario cuyo campo magnético es debido, sin duda, a corrientes eléctricas que recorren el núcleo de hierro que constituye el centro de nuestro planeta, provocadas a su vez por la rotación del mismo. La aguja de la brújula sometida a la acción del campo magnético terrestre se orienta con arreglo a una dirección que varia según los lugares. En nuestras regiones esta dirección es sensiblemente la dirección Norte-Sur y varia muy ligeramente con el transcurso del tiempo.
¿Qué es un compás marino?
Los compases marinos son brújulas sin aguja. Para indicar la dirección adecuada, su esfera, en la que figura una rosa de los vientos, gira en una caja redonda. Es movido por unos imanes situados en la caja.
Los compases marinos raras veces son "secos"; es decir, no suelen girar en torno a un eje montado sobre rubíes, como los ejes de los relojes, sino que, por lo general, son "líquidos": su esfera, sobre un flotador, gira en la superficie de una mezcla de agua y alcohol. Ello permite que sus movimientos sean más lentos, más estables y que su lectura sea fácil, a pesar de las oscilaciones del barco. Un sistema de suspensión cardan mantienen horizontal el disco del compás, sea cual fuere la inclinación del buque.
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