ALREDEDOR DEL AÑO 2000 antes de Cristo, cuando los griegos radicados desde hacía poco tiempo en la península a la cual impusieron su nombre, empleaban aún armas y herramientas de piedra, vivía en la isla de Creta un pueblo de una civilización más avanzada. Si bien en cierto momento los cretenses tomaron contacto con los griegos, éstos, sin embargo, no dejaron ninguna información histórica referente a la civilización cretense, salvo algunas leyendas, en su mayoría fantásticas. Una de éstas se refería a un poderoso rey de Creta, de nombre Minos, que, se cree, dominó todo el Mediterráneo. De él se decía que, valiéndose del gran arquitecto Dédalo, había hecho construir en la ciudad de Cnosos un enorme palacio, llamado laberinto, tan complicado en su interior, que cualquiera que se aventurase y penetrara en él, jamás encontraría la salida.
Es una leyenda. Sin embargo, las leyendas, por más quiméricas que sean, poseen, por lo general, un fondo de verdad.
El molinillo de café
En el siglo XVI, unos molinillos para triturar especias formaban parte de los utensilios de cocina. Se los prefería al mortero. A partir del siglo XVIII, época en que el fruto del cafeto y la hoja del té comenzaron a rivalizar (uno y otro fueron entonces celebrados en verso por el abate Delille, amigo de las perífrasis: "El grano de moka y la hoja de Cantón van a verter su néctar en el esmalte del Japón..."), el molino de especias sirvió para moler el café. En nuestros días, el clásico molino coronado por una manivela ha sido tan rápidamente destronado por el molino movido eléctricamente que ahora figura ya en las tiendas de antigüedades como un objeto más de los tiempos pasados.
¿Cómo funciona una olla a presión?
Se trataba de un cilindro de hierro que podía cerrarse herméticamente y que, colocado sobre un fuego, resistía una fuerte presión interior. Por otra parte, Papin le había provisto con una válvula de seguridad inventada por él. Esta marmita es el antepasado de todos los modernos autoclaves, entre ellos, el de la olla a presión o cocotte, aceleradora de la cocción, que hoy abunda en nuestras cocinas. Los autoclaves son también muy utilizados para la esterilización de los instrumentos quirúrgicos.
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