La utilidad de los pilotes

Los pilotes son un invento muy antiguo. Al poderse clavar en el fondo de los lagos, permitían construir casas por encima del nivel del agua. Este tipo de vivienda estaba al abrigo de posibles ataques.
Con el procedimiento de las estacas o pilotes se construyeron en la antigüedad, y se siguen construyendo en nuestros días, numerosas ciudades lacustres, en las cuales el agua constituye para sus mora­dores una protección natural frente a las incursiones de las fieras y de los pueblos enemigos. Actualmente se utiliza este medio para ganar terreno al agua o para evitar los peligros e inconvenientes de las riadas. Los arquitectos modernos utilizan la técnica de las estacas o pilotes (de hierro o de cemento armado) para estabi­lizar los fundamentos de determinados inmuebles.






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¿Qué es un lagar?

   El lagar es el taller del vinatero. En él se elabora el vino, se guarda en toneles y se envasa en botellas antes de almacenarlo en las cavas.
   En las regiones vinícolas, el lagar cons­tituye el complemento indispensable de toda casa. No debe confundirse con la bo­dega o la despensa. El lagar es un recinto espacioso en el cual se hallan la prensa y los bocoyes para recoger el zumo de las uvas, las cubas para el enjuague de las botellas, los aparatos para taponar bote­llas y etiquetarlas y el reverbero para fun­dir la cera del sello. En el lagar se con­serva a los toneles en buen estado me­diante el lavado y el azufrado, se trasiega el vino y se preparan los envíos.

La genética moderna

   Desde tiempos inmemoriales, el hom­bre ha reflexionado acerca de la heren­cia de los rasgos físicos o psicológicos. Advirtió fácilmente que, en general, los hijos se parecen a los padres, y que esto no sólo ocurre en el hombre, sino también en los demás organismos; ya los filósofos griegos de la antigüedad meditaban sobre estos hechos. Pero el desarrollo de la genética moderna no se inició hasta los comienzos del s. xx, época en que los científicos conocían ya numerosos detalles de la constitución de la célula. Antes, en el año 1860, tuvieron lugar los famosos experimentos del monje austríaco Gregor Mendel, que cruzó diversas plantas del jardín de su convento, y supo establecer algu­nas de las leyes más importantes de la genética. Sin embargo la importancia de la obra de Mendel no fue reconocida hasta que los resultados obtenidos por éste no se compararon con los que el norteamericano Thomas Morgan rea­lizó con la mosca de la fruta (Drosophila).