Oswald Spengler

   Un libro som­brío publicado al terminar la primera Guerra Mun­dial produjo efecto tremendo en los pueblos de mu­chos países. Fue el gran estudio del filósofo alemán Oswald Spengler titulado La decadencia de Occidente. En esa obra, el autor arguye que las civilizaciones na­cen, crecen, maduran y mueren, con un ciclo de vida de unos mil años, y sostiene que la civilización occi­dental ha iniciado su período de decadencia, predes­tinada a ser reemplazada por una joven y vigorosa civilización asiática. Anuncia después el imperio mundial de Alemania, triunfo necesario del realis­mo escéptico.
   Oswald Spengler nació en Blackenburg-in-Harz. Siguió los cursos de la Universidad de Munich y los de la de Berlín, en los que estudió Matemáticas, Filosofía, Historia y Arte. Posteriormente, enseñó Matemáti­cas, y siempre mostró especial interés por las esta­dísticas. La influencia de su educación se revela en sus libros, pues la mayoría de sus argumentos se basan en las afirmaciones propias de las citadas esferas del saber.
   Durante la primera Guerra Mundial, vivía en la pobreza en Munich y no podía comprar libros, ni aun combustible para calentar el frío sotabanco en que residía. Pero empleó toda su energía en escribir La decadencia de Occidente. Bosquejo de una mor­fología de la Historia Universal. Al principio, no consiguió encontrar editor que aceptara su libro, pero por último, logró publicarlo en Viena en 1918.
   Tres años más tarde, lo retiró, pero en 1923, volvió a publicar una edición revisada, la cual fue tradu­cida a casi todos los idiomas.
   El éxito de su libro enriqueció a Spengler, y el resto de su vida, vivió con desahogo. Al principio, estuvo a favor de los nazis, y sus teorías influyeron en la filosofía oficial nazi, pero se opuso a su anti­semitismo y perdió con ello favor e influencia.

Las primera minas

LAS ANTIGUAS MINAS DE ORO DE EGIPTO
Algunas de las primeras minas que han llegado a nuestro conocimiento fueron las famosas minas de oro en la península de Sinaí. Hasta donde sabemos, los egipcios fueron los prime­ros en descubrir el método de obtener oro en lavaderos.
Idearon una forma muy ingeniosa de separar los finos gra­nos de oro. La grava, mezclada con agua, se vertía por un plano inclinado cubierto con pieles de oveja. Las partículas de oro quedaban adheridas a la lana. Ese fue el origen del fa­moso vellocino de oro del que cuenta la literatura clásica.

LAS MINAS DE PLATA DE GRECIA
En otra región del Mediterráneo se perfeccionaba la mi­nería de plata. Cerca de la ciudad de Atenas se hallaban las minas de plata de Laurio. En una forma u otra, sin maquina­ria, los atenienses pudieron perforar tiros muy profundos. Uno de ellos tenía una profundidad de 118 metros. Desde esos tiros partían túneles subterráneos, lo suficientemente grandes para permitir a un minero arrancar el precioso mineral de plata.
Los túneles corrían por pares, paralelos y conectados por transversales, para que el aire circulara mejor. Los mineros eran esclavos, condenados a trabajar en las minas hasta morir.

¿Quién era el mitológico Hades?


   Hades era el dios griego del mundo inferior. Él gobernaba sobre todos los otros poderes del infierno y sobre las sombras de los difuntos. Desde la antigüedad se ubicó el destino final de los muertos en las entrañas del mundo. Lugar que se asignó a Hades para que controlará toda la riqueza de la tierra, incluyendo el producto de las minas, así como del trigo y los otros frutos de la tierra. Los antiguos griegos, temerosos de pronunciar el nombre de Hades, el cual recordaba la muerte y la oscuridad, preferían llamarlo Plutón, o "dador de las riquezas."
   Hades era el hijo de Cronos y Rea, hermano de Zeus y Poseidón. Su esposa era Perséfone, y los dos reinaban en un espléndido palacio. Hades tenía un bastón de mando con el que conducía las almas al mundo inferior. Poseía un casco que tenía el poder de hacer invisible a su portador, y que tanto dioses y hombres de vez en cuando le pedían prestado.
   En las obras de arte, Hades se parece a Zeus y Poseidón, pero su rostro es oscuro y sombrío, con el pelo cayéndole sobre la frente. Tiene la llave de las regiones infernales y el perro Cerbero a su lado. A veces lleva en el pelo una corona de helecho, planta que era sagrada para él, al igual que el ciprés y el narciso. Por lo general las oraciones que se le hacían no servían para nada. Los romanos identificaban a Hades o Plutón, con su Dis Pater y Orcus.