¿Quiénes fueron los girondinos?

    Los girondinos eran un partido legislativo en la Asamblea francesa de 1791. El nombre se deriva de un círculo de jóvenes diputados del departamento de la Gironda. Los líderes eran abogados de Burdeos. Eran ardientes reformadores juveniles con ideales elevados. El partido girondino deseaba la abolición de la monarquía, pero no estaba dispuesto a recurrir a medidas drásticas. Entraron en conflicto con los clubes jacobinos de París, que prefirían utilizar la guillotina y la antorcha en lugar de los bellos discursos y los nobles sentimientos. Finalmente las diferencias entre los girondinos y los líderes republicanos llegaron a ser tan pronunciadas que se aprobó un decreto en contra de los primeros, por el cual no sólo fueron expulsados ​​de la Asamblea, sino también perseguidos y encarcelados. Veintinueve diputados girondinos fueron llevados a la guillotina. El resto se dispersó y acobardó, y no hizo su reaparición en la política hasta después de la muerte de Robespierre.

Alfred Tennyson

   Alfred Tennyson (1809-1892). Ningún otro poeta inglés como des­pertó durante su vida mayor y más constante interés en el pueblo que este trovador de la época de la reina Vic­toria. Nació en la recto­ría de Somersby, hijo del reverendo Charles Tennyson; empezó a escribir versos en su niñez. Cuando tenía 18 años, publicó un pe­queño volumen de poe­sías; el que dio a luz a los 24 contenía poemas tan exquisitos como The Lotus-Eaters (Los Lotófagos), The Lady of Shalott y The Dream of Fair Wornen (El sue­ño de mujeres hermosas). En 1830, se incorpo­ró con su amigo Hallam al ejército liberal del es­pañol Torrijos y luchó algún tiempo en los Pi­rineos.
   Cuando en 1850 apare­ció la elegía In Memoriam (su amigo Hallam murió en 1833), ya Tennyson había conquistado su lugar como el primer poeta de Inglaterra. Seis meses después de su ma­trimonio con Emilia Selwood, fue designado poe­ta laureado, sucesor de Wordsworth. En 1854, escribió su popular poema The Charge of the Light Brigade, y en 1859, apa­reció el primer volumen de Idylls of the King (Los idilios del rey), que tuvo un éxito resonante. Por fin, fue nombrado par de Inglaterra, como Baron Tennyson (1884).
Toda su obra se caracterizó por su melodía. Tenía una comprensión imaginativa de la naturaleza hu­mana, reverencia por el orden y la tradición, y era tan profundamente espiritual, que se le ha llamado "el poeta de la vida sin fin". El público se encantó con la pureza, la dulzura, los nobles sentimientos y la fastuosidad de Los idilios del rey, doce relatos cuyo héroe es Arturo, el rey ideal, con los caballe­ros de la Mesa Redonda.
Los versos de Alfred Tennyson sobresalen más por la belleza, la elevación y el tierno sentimiento, que por el vigor y la fuerza. Su desilusión como escritor se debió al fracaso de sus persistentes esfuerzos en es­cribir un drama que pudiera ser representado.
   La influencia de Tennyson sobre el pensamiento, los sentimientos y el gusto de su tiempo fue vasta y profunda. Su vida llegó a un sereno y poético fin a la edad de 83 años.

Tennyson

Alfred Tennyson



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Los barcos del futuro nadarán como peces


  Los peces lo saben desde hace 400 millones de años: la forma más fácil de deslizarse a través del agua consiste en agitar la cola. Ahora el hombre está apren­diendo. Buscando eficiencia e invisibilidad para las naves ma­rinas, los ingenieros están inves­tigando en serio para desarrollar propulsión con una cola de pez. En la Universidad de Kansas, Ronald Barrett ya ha de­mostrado un vehículo de con­cepto de 23 cm (9"). Culebrean­do a una frecuencia de 22 colet:azos por segundo, una cola sumergida propulsa al pequeño modelo a una velocidad de 1,11 km/h (0.6 nudos). El movimiento proviene de franjas de cerámica piezoeléctricas, que se expanden y contraen en respuesta a la corriente alterna. Alineadas a un ángulo de 45 grados a lo largo de los lados  de la cola, las franjas pueden ser activadas indepen­dientemente para controlar la inclinación, la desviación lateral y el balance.
  Barrett ve dos aplicaciones mayores para lo que el llama ve­hículo acuático de estado sóli­do. Las marinas podrían explotar la propulsión silenciosa y la con­ducta de un pez para introducir pequeños robots subacuáticos sobre barcos hostiles. La naves de superficie pudieran sacarle provecho a las reducciones de las resistencias al avance inhe­rentes a los remolinos utilizando una cola oscilante, para lograr un refuerzo de potencia sobre las hélices convencionales.
  Mientras, el ingeniero Michael Triantafyllou, del Instituto Tecnológico de Massachusetts, desde hace tiempo se encuentra diseñando un ro­bot submarino de 11,52 m (5 pies) con una cola que recibe mando por poleas activadas hidráulicamente.

PM