¿Cómo eran las primeras imágenes de la televisión?

   La televisión no es un in­vento tan reciente como mu­chos creen. Fue inventada an­tes de la radio.
Las primeras imágenes de televisión se transmitieron por alambre, no por una onda de radio como pasó después. No eran muy claras. Más bien parecían siluetas que imágenes de bul­to. Pero recorrían el espacio, de un lugar a otro, y se movían. El método empleado para el envío de esas primeras imá­genes de televisión era muy distinto del que empleó posteriormente la televi­sión. Pero era casi idéntica la forma en que se dividían las imágenes para transmitirlas por alambre.
   Antes de que una imagen pueda ser transmitida por alam­bre o por onda de radio tiene que ser convertida en "señal". La "señal" es un signo o mensaje. Los indios transmitían se­ñales de humo. Los ferrocarriles emplean luces de colores como señales. La televisión produce señales con corrientes eléctricas. Cada puntito (o píxel) de la imagen tiene que ser converti­do en corriente eléctrica o en señal de televisión.

Explosivos más potentes que la pólvora

   El deseo de disponer de armas cada vez más poderosas para los ejércitos ha impulsado a todos los países del mundo a hallar nuevos explosivos cada vez más eficaces. Después de la pólvora, el hombre ha descubierto la dinamita, la ni­troglicerina, el trinitrotolueno (TNT), el algodón pólvora, el C4, etc. Aunque cabe se­ñalar que no siempre los ha utili­zado con fines bélicos: los explosi­vos se utilizan en las minas de las que se extrae carbón y otros mine­rales, en la perforación de las mon­tanas para la construcción de gale­rías, y en otros trabajos en que sustituyen el esfuerzo humano.
   En las últimas dos grandes confla­graciones mundiales, la evolución de las armas ha experimentado un incremento masivo: cañones de lar­go alcance, explosivos de alta po­tencia para cargas perforadoras, cohetes de propulsor líquido como los V2 alemanes, éstos fueron los protagonistas de ambas contiendas. A pesar de los intentos en favor de la paz que se realizan en todas par­tes, puede decirse que la guerra no ha terminado del todo, razón por la cual cada vez se construyen armas más potentes.
   Sólo cuando el hombre consiga uti­lizar la fuerza de los explosivos con fines pacíficos podrá afirmar que ha llevado a cabo el único acto de­cisivo para su progreso.

¿Por qué Vuela un Avión?

   Vuela por dos motivos.
   Uno de ellos es el motor, que empuja o tira del aeroplano por el aire.
   Al avanzar el aeroplano, el aire fluye bajo sus alas y tam­bién por encima de ellas. El aire es el otro motivo de que el aeroplano se sostenga en vuelo.

   Los grandes transatlánticos son más ligeros que el agua que los sostiene. Los globos y los dirigibles vuelan porque es­tán llenos de un gas muy ligero que los hace menos pesados que el aire. Pero el aeroplano pesa muchas toneladas. ¿Có­mo puede sostenerse en el aire?
   Quizá no podamos ver o palpar el aire, pero sabemos que es algo que existe. La Tierra está rodeada de un océano de aire.
   Así como el agua de los mares presiona en todas direcciones contra todo lo que se encuentra debajo de ella, el aire presiona contra todo lo que toca.
   Mientras más rápidamente se mueve el aire, mayor es la fuerza con que empuja.
   El motor del aeroplano tira de él o lo empuja por el aire. A ese estirón o empuje se le llama reacción impulsora.
   Puesto que el aeroplano es un cuerpo sólido, ofrece una resistencia al aire, llamada arrastre aerodinámico. Los aviones están diseñados para que el aire se mueva en torno de ellos en determinada forma. Al moverse más a prisa el aire que pasa por la parte superior del ala, presiona menos que el que pasa por la parte inferior. Esa diferencia de presión ele­va al avión y se conoce como fuerza de sustentación.
Combinadas, la fuerza de sustentación y la reacción im­pulsora hacen que el aeroplano vuele.