¿Cómo se construyó la Gran Pirámide?


   El misterio: Las piedras en la pirámide construida por Keops están colocadas con tanta precisión que no se puede introducir un pedazo de papel entre ellas. La pirámide misma pesa por lo menos 6 millo­nes de toneladas. La historia tradicional nos relata que fue cons­truida durante los 22 años del reinado de Keops por 4.000 albañiles y 100.000 trabajadores, que cada año ocupaban 3 meses en arras­trar las piedras hasta su posición. ¿El misterio? Algunas de las piedras llegan a pesar 5 toneladas. ¿Cómo pudieron seres humanos, trabajando con las máquinas primitivas de que se disponía en ese enton­ces, levantar esas piedras?    ¿Cómo eran alimentados los 100.000 operarios? ¿Cómo pudieron los albañiles y moldeadores dar a las piedras una forma tan precisa?

¿Tener las piernas gruesas ayuda a tener un corazón sano?

   A las mujeres les disgusta tener las piernas gruesas, pero un nuevo estudio indica que la grasa de esta parte del cuerpo puede prevenir cardiopatías, lo cual explicaría por qué el cuerpo tiende tanto a retenerla, por mucho que sudemos en un gimnasio. "Antes creíamos que toda la grasa era dañina", señala Rachael Van Pelt, de la Universidad de Colorado en Denver. La diferencia radica en el lugar donde se almacena. La grasa abdominal propicia las cardiopatías. En cuanto a la de las piernas, Van Pelt midió tasas de insulina y triglicéridos (grasas que implican peligro) y otros factores de riesgo de cardiopatía en 95 mujeres; aquellas con excesiva grasa en las piernas, sin importar su cantidad de grasa abdominal, tenían menos triglicéridos en la sangre y, por ende, menos riesgo de sufrir cardiopatías. (La grasa de las piernas parece retener triglicéridos sanguíneos.) Quizá en un futuro llegue a haber fármacos que ayuden a la grasa abdominal a actuar como la de las piernas.

¿Cómo funciona el radar?

   Todos hemos oído, por lo menos al­guna vez, el eco de nuestra voz. Sa­bemos que el eco lo producen las ondas sonoras que, al tropezar con un obstáculo rebotan igual que una pelota lanzada contra una pared. A las ondas radiofónicas les ocurre lo mismo: si las lanza un poderoso transmisor y tropiezan con un obs­táculo, rebotan y pueden ser capta­das por el aparato receptor. Dado que se conoce la velocidad de pro­pagación de dichas ondas, es posi­ble saber la distancia a que se encuentra el obstáculo encontrado en su camino. Así funciona el radar. El nombre del aparato es una sigla inglesa derivada de las palabras RA-dio Detecting And Ranging (detec­ción y localización por medio de la radio). Hoy en día el radar encuen­tra aplicación en todas partes: sirve en los aeropuertos y centros de lan­zamiento de misiles (para guiar a los aparatos), en los centros espa­ciales (para seguir a los satélites) y también en los barcos y aviones (para la navegación automática).