¿Por qué en la Edad Media los ricos iban a la gue­rra con la armadura?


   La armadura era una defensa de tipo personal, una especie de tra­je protector realizado en un mate­rial muy resistente a los golpes de las armas enemigas. Las armadu­ras más antiguas estaban confeccio­nadas con pieles de animales; des­pués lo fueron con cuero y más tarde, con metal.
   En el período medieval se cons­truían armaduras de malla de hie­rro, que permitían movimientos mu­cho más amplios y que, por este motivo, solían utilizar quienes montaban a caballo. Los caballos también iban protegidos con ar­maduras llamadas bardas. Las armaduras enteramente fabri­cadas en acero sólo empezaron a utilizarse hacia finales del siglo XV. A partir de esta época las arma­duras se convirtieron en privilegio exclusivo de unos pocos, mientras la masa de los soldados tenía que conformarse con menos. Sólo los reyes, los nobles o los ricos podían permitirse el lujo de comprar una armadura y de ir a la guerra mejor protegidos que los demás. Claro que, también, los pocos artesanos especializados sólo trabajaban por cuenta de quienes les pagaban bien. La cabeza iba protegida por una defensa especial: el yelmo, cons­truido con el mismo material que el resto de la armadura, pero mo­delado con más precisión.

¿Cómo funciona un cierre ?


   A ambos lados del cierre, adosadas a los bordes de la prenda, corren dos hileras dentadas, de plástico o metal. Cada uno de sus dientes tiene por debajo una cavidad semi­circular, y por la parte de arri­ba un saliente en forma de pico. Al subir el cierre, éste opri­me los dientes unos contra otros en un ángulo determinado, de for­ma que cada pico se introduce en su agujero correspondiente. El cierre es puntiagudo por un lado. Así, los picos pueden salir de las cavidades cuando realizamos la operación inversa de bajar el cie­rre para abrir.
   El cierre fue inventado en 1884 por el sastre vienes Peduschka. Pero hasta 1911, perfeccionado por el sueco Gideon Sundback, no desarrolló un mecanismo de cierre que funcionara con precisión. Los modernos sistemas de cierres renuncian a los dientes in­dividuales y sustituyen el cierre por lazos espirales de plástico que comprimen mutuamente sus hileras dentadas, asegurando su perfecto funcionamiento.

¿Cómo acostumbraban escribir los antiguos cretenses?

   Nadie hasta ahora ha conseguido descrifrar la escritura cretense, de la que sin embargo nos han llegado numerosos ejemplos: casi dos mil tablas de arcilla. Es la primera es­critura que, al igual que la nuestra, traza las letras de izquierda a dere­cha; a veces, no obstante, cuando termina la línea, retrocede de dere­cha a izquierda con un tipo de escri­tura llamada bustrofedónica, es de­cir, «que va y viene como el camino del buey cuando ara los campos».




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