Algunas supersticiones comunes

Estornudar
Superstición. Cuando uno se encuentra en presencia de otra persona en el mo­mento en que ésta estornuda, hay que protegerla del peligro diciendo: «¡Jesús!» o «Gesundheit», Otra bendición igualmente aceptable es, por ejemplo, «¡Salud!»
Origen. Antiguamente, el hombre creía que en su aliento estaba su alma, la «esencia de la vida». Cuando Dios creó al hombre «insufló en sus narices el hálito de la vida». La expulsión brusca de aquel aliento —el estornudo— equivale a expulsar la vida del cuerpo. Ade­más, deja un vacío en la cabeza que podrían ocupar los espíritus del mal. Los ciudadanos romanos temían al estornudo en época en la que sobre su ciudad se abatió una plaga, durante el reinado del papa Gre­gorio el Grande. Como veían el estornudo como signo evidente de la proximidad de una enfermedad, fue el papa Gregorio quien ins­tituyó el uso de la frase «Dios te bendiga» para proteger a quienes estornudaban contra los peligros de la enfermedad.

¿Cuáles fueron las primeras fotografías periodísticas?

  Mathew Brady, de la ciu­dad de Nueva York, viajó con el ejército de la Unión, habiendo obtenido para ello el permiso de Abraham Lincoln y el Servicio Se­creto de EE.UU. Tomó más de 7.000 fotografías de las cuales el gobierno le compró 2.000 por un valor de 25.000 dólares. Fueron las primeras fotografías periodísticas de calidad. Brady poseía su pro­pio estudio, Brady's Daguerrean Miniature Gallery (Galería de mi­niaturas daguerrotipadas de Brady), que había abierto en 1844 en las calles Broadway y Fulton, en Nueva York.

¿Qué causa las explosiones de rayos gamma?


  Las explosiones de rayos gamma, las más energéticas que ocurren en el Universo, han sido hasta ahora un misterio para los astrónomos. Las dificultades existentes para su observación no han permitido un estu­dio exhaustivo que permita descubrir las causas que las generan, pero en los medios astronómicos se han barajado dos hipótesis.
  La primera de ellas atribuye las explosiones de rayos gamma a la colisión de dos estre­llas de neutrones, cuer­pos pequeños pero de altísima densidad, en los que los átomos han dege­nerado hasta convertirse en neutrones. La segunda asigna esa responsabilidad a la muerte violenta de estrellas de gran masa que estallan en forma de supernovas.
  El pasado 11 de diciembre tuvo lugar la explosión de rayos gamma más prolongada que hasta ese día había detectado el satélite Beppo-Sax, con una duración de 270 segun­dos, cuando la normal de estos fenómenos es de apenas un par de minutos.
  El telescopio espacial Newton de rayos X ins­peccionó el lugar en el que ocurrió la explosión de rayos gamma y, aunque llegó con once horas de retraso, pudo hacer observaciones que permitieron a los astró­nomos sacar algunas con­clusiones. Así, en el lugar de los hechos se encontró azufre, silicio, argón y calcio, los mismos ele­mentos que produce una estrella de gran masa antes de explotar como supernova. Por otro lado, se pudo saber que el material se estaba despla­zando a alta velocidad y al medirla, se supo que era el resto de una super­nova que había explotado unos dias antes.
  El astrónomo Norbert Schartel, coautor de un artículo de la revista Nature acerca del suceso, dice que ahora estamos seguros de que el estallido de una super­nova fue el causante de una explosión de rayos gamma. Esto no resuelve el problema general del origen de tan enigmáticos fogonazos pero, al menos para este caso particular, descarta la hipótesis del choque de estrellas de neutrones y deja viva la de las explosiones de supernova.