¿Qué sustancia produce el mal aliento?

 El metílmercaptano es una de las sustancias causantes de la desagradable halitosis o mal aliento. Surge cuando las bacterias pre­sentes en la boca liberan aminoácidos (cisteína y metionina) ricos en azufre que promueven la formación del metílmercaptano -sustancia em­pleada para dar olor al gas doméstico-. Un pro­ceso similar sucede con los pies, pues cuando sudan mucho se crea un ambiente alcalino que permite la proliferación de bacterias que facilitan la formación de esta sustancia. También se ha descubierto que el mal aliento es causado por otras secreciones que se crean en la cavidad bucal como el sulfuro de hidrógeno, que genera olor a huevo podrido; o el sulfuro de dimetilo, que también forma parte del aroma del café molido.

Fuente: The British Dental Association

¿Cuál el récord de permanencia cabeza abajo de una pintura?


 El periodo más prolongado en que una pintura moderna ha permanecido cabeza abajo en una galería de arte, sin que el hecho fuera advertido, es de 47 días. Esto ocurrió con Le Bateau (El barco), del francés Henri Emile Matisse (1869-1954), en el Museum of Modern Art (Museo de arte mo­derno) de la ciudad de Nueva York, entre el 18 de octubre y el 4 de diciembre de 1961. Durante este período pasaron por la galería de arte 116.000 personas.

¿Cuál es el metal más pesado que se conoce?

Es el iridio, un metal descubierto en 1803 por el químico inglés Smithson Tennant (1761-1815), quien se dio cuenta que debido a lo fuerte de sus enlaces moleculares este metal era sumamente duro y pesado, tanto que un cubo de 30 centímetros (un pie cúbico) marca en la báscula 650 kilos. También es uno de los elementos más raros y escasos en la naturaleza (el iridio es generalmente encontrado en los meteoritos). A pesar de que es muy resistente a la corrosión, no se emplea en la industria de la construcción por ser de difícil maleabilidad. De­bido a su densidad puede dotar a objetos pequeños de mucho peso, por eso fue empleado durante el siglo XIX y principios del XX, de manera bastante peculiar, por algunos asesinos, quienes colo­caban iridio en la punta de sus bastones para matar a la víctima con un fuerte golpe en la nuca.

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