El mito de Hero y Leandro


En la leyenda griega, Hero y Leandro, son una bella joven y su amante cuyos nombres se mencionan siempre juntos. Hero vivía en la ciudad de Lesbos, en la costa de Tracia, y era una sacerdotisa de Afrodita. Leandro vivía en Abidos, en la costa de Asia. Debido a que Hero era una sacerdotisa sus padres consideraban a Leandro con malos ojos. Cada noche Leandro cruzaba a nado el Helesponto para visitar a Hero, la cual para guiar a su amado colocaba una luz en una torre alta. Una noche en que hubo tormenta la luz se apagó. Leandro se ahogó. Hero mirando desde la torre vio el cadáver de su amado que era arrojado por las olas hasta la orilla. La joven mujer llena de dolor se arrojó de la torre y pereció en el mar.

En un tiempo se consideró como imposible que un hombre pudiese cruzar a nado el Helesponto, pero Lord Byron pudo hacerlo. El bardo inglés contó la historia de Hero y Leandro en La novia de Abydos. Schiller, Moore y otros poetas también han hecho uso de esta conmovedora historia en sus escritos.

Curiosidades sobre Claudio de Lorena

Puesta de sol
Claude Gellée (1600-1682) fue un célebre paisajista francés mejor conocido con el nombre de Claudio de Lorena (Claude Lorrain). Nació en el pueblo de Champagne, el tercero de cinco hijos de padres humildes. Huérfano a los 12 años, Claudio de Lorena se vio obligado a ganarse la vida a temprana edad. A los 16 años ya se encontraba en Roma. Allí vio los paisajes de un pintor flamenco, Godfrey Walls. Marchó a Nápoles y vivió y estudió con el pintor flamenco durante dos años. A su regreso a Roma, Claudio de Lorena encontró trabajo en el estudio de otro pintor, y más tarde estudió en Alemania y en Francia. Durante este tiempo, su genio estuvo madurando, y es aquí donde la perfección técnica y la armonía tonal de sus últimos trabajos es maravilloso. Es el pintor del paisaje clásico más importante del siglo XVII. El color cálido y rico, y los reflejos de luz en el cielo, las nubes y el agua son las mejores cualidades del trabajo de Lorena. Con el fin de que ninguna copia fraudulenta de su trabajo fuera vendida, hizo dibujos a color de sus cuadros describiendo con toque magistral las menudencias en cada uno. Cada dibujo lo firmó con el nombre del comprador del cuadro correspondiente. Reunió en total 195 dibujos en un cuaderno al que llamó Liber Veritatis. Sus mejores obras son Embarque de Santa Úrsula, el Puerto, Desembarco de Cleopatra en Tarso, Huida a Egipto y El baile del pueblo.

La importancia de los invernaderos

Las edificaciones de cristal construidas para proteger a las plantas en su crecimiento son llamadas invernaderos. El vidrio permite que entre la luz del sol, al mismo tiempo que evita que el calor de la luz del sol escape. El cuidador del invernadero suministra de agua y de un buen suelo para que las plantas tengan todo lo necesario para crecer.

Una buena razón para tener invernaderos es que las plantas se pueden plantar a principios de primavera mientras todavía hace frío afuera. Cuando se instala el calor y ya no hay peligro de heladas, las plantas se pueden transplantar del invernadero a un jardín al aire libre. Los tomates y el repollo (col) son dos vegetales que a menudo se cultivan a principios de la primavera protegidos en el invernadero.

Los invernaderos también hacen posible que podamos tener flores y verduras frescas durante todo el año. En los meses en que escasean ciertos productos que crecen al aire libre, el dueño de un invernadero pueden vender las flores o verduras cultivadas en él.

Muchos experimentos se hacen con plantas en los invernaderos. A partir de estos experimentos los científicos han descubierto muchas cosas sobre lo que las plantas necesitan para crecer bien. También han encontrado una gran cantidad de enfermedades de las plantas.

En algunas partes del mundo la gente no conocería las orquídeas o las plantas de banano o los helechos gigantes, si no hubiera invernaderos. En los invernaderos, gracias a sus climas artificiales, pueden crecer plantas que no lo harían de forma natural en el lugar en que vivimos.