¿Quién obtuvo por primera vez energía atómica por una reacción en cadena?

   Gran parte de todo lo que es y su­pone hoy la física nuclear no hu­biera sido posible sin Enrico Fermi, cuyas aportaciones a este campo de la ciencia sobrepasan con mu­cho las de otros investigadores contemporáneos y colaboradores suyos. Enrico Fermi, nacido en Ro­ma en 1901, era ya a los veintiséis años profesor de Física de la Univer­sidad de Roma, tras haber sido agregado en la de Florencia, y al frente de un gran grupo de colabo­radores hizo de la capital italiana uno de los centros de investigación más importantes del mundo. A partir de 1932, Fermi, quien hasta entonces había estudiado preferen­temente la mecánica del interior del átomo, dando a conocer la teoría que se llamó estadística de Fermi, comenzó a enfocar sus experimen­tos sobre el núcleo del átomo. Des­cubrió en 1934 el neutrino, partícula cuya existencia demostró matemá­ticamente a partir de la desintegra­ción de los núcleos, y más adelante demostró que se podían producir átomos radiactivos en casi todos los elementos mediante el bombardeo con neutrones, experimento que se conoce como radiactividad artificial o efecto Fermi. Por sus descubri­mientos en el terreno de la física del neutrón le fue concedido a Enrico Fermi el Premio Nobel de Física el año 1938.

   Desde unos años antes, Fermi venía acudiendo a cursos de verano en universidades norteamericanas. Esa familiaridad con el ambiente cien­tífico estadounidense fue sin duda un factor determinante en la deci­sión tomada por Fermi de huir de su país en 1939, a la vista de los derro­teros políticos que seguía la Italia de Mussolini, y establecerse en Nueva York como profesor de Fí­sica de la Universidad de Columbia. La etapa americana de Fermi iba a tener una trascendencia histórica, ya que formó parte del selectísimo grupo de hombres de ciencia que se dedicaron al desarrollo y a la cons­trucción de la bomba atómica, en el famoso, aunque secreto, Proyecto Manhattan. El 2 de diciembre de 1942, el grupo dirigido por Fermi logró la primera reacción en cadena en una pila de uranio. Y a partir de 1944, Fermi pasó a dirigir en Los Alamos (Nuevo México) los traba­jos de ingeniería planteados por la bomba atómica.

   El Proyecto Manhattan, dirigido por Oppenheimer, tuvo éxito, y el lan­zamiento de la bomba, en 1945, so­bre Hiroshima y Nagasaki, precipitó el final de la Segunda Guerra Mun­dial. En 1946, Fermi reanudó su actividad académica en el Instituto de Estudios Nucleares y en la cáte­dra de Física de la Universidad de Chicago, ciudad en la que murió en 1954.