La ordeñadora mecánica

   En un principio, la puesta a punto de las máquinas de ordeñar fue activada para remediar la falta de mano de obra. Su funcionamiento tiene lugar con arreglo a un ciclo que consta de dos fases: aspi­ración o succión y reposo. Una boquilla de goma, o pezonera, adaptada a cada uno de los cuatro pezones de la ubre de la vaca, efectúa unos movimientos inter­mitentes similares a los que realiza el becerro al mamar o el vaquero al ordeñar. Las pezoneras comunican por un tubo con el recipiente estéril en que se recoge la leche.
   Una vez lleno el recipiente, el vaquero sólo ha de escurrir la ubre. De este modo pue­de ordeñar aproximadamente unas quince vacas por hora.
   Con este sistema se desvanecen, sin duda, los encantos de la poesía pastoral, pero el dios Rendimiento no se preocupa de las divinidades agrestes.
   En algunas vaquerías modelo, unos alta­voces difunden periódicamente música suave. Se ha comprobado que si unos diez minutos antes de ordeñar se crea un ambiente sonoro agradable —vals lento de Strauss o la Barcarola de los Cuentos de Hoffmann, por ejemplo—, los animales se predisponen a esta operación al produ­cirse cierta relajación muscular, visible en la hinchazón de la vena ventral y de la ubre.