El mago Merlín

   Merlín es un poeta y encantador legendario que desempeña papel de vital importancia como consejero del rey Arturo en las narraciones sobre las aventuras de este monarca. La personalidad de Merlín, junto con ser en parte hu­mana y en parte demoniaca, combina en sí to­do un haz de leyendas a las que el talento del escritor del siglo XII Godofredo de Monmouth dio forma bastante definida. El antecedente escrito más antiguo que se conoce de Merlín es un personaje llamado Ambrosio, quien figu­ra con rasgos muy similares a los del encan­tador arturiano en la Crónica Latina, atribui­da a Nennio. Al parecer, Godofredo de Mon­mouth aprovechó este personaje, le cambió el nombre por el de un poeta celta, Myrddhin, que también era mago, y añadió lo que había oído de la tradición oral.

   En la segunda parte de una trilogía compues­ta por Roberto de Borón, en el siglo XIII, y en la cual se enlazan las leyendas célticas con la del Santo Grial, se explica el nacimien­to de Merlín, hijo de un demonio (íncubo) y de una virgen.

   Aunque consagrado a Dios, y no obstante los prodigios virtuosos que realiza en su vida, Merlín no deja de revelar contornos satáni­cos.

   Los poderes mágicos le ganan el favor de los reyes Pendragón y Uter-Pendragón y, gra­cias a sus consejos, los sajones quedan com­pletamente derrotados. Al fundarse la Tabla Redonda, Merlín logra que Arturo o Artús, hi­jo de Uter Pendragón, llegue a ser rey de los bretones.

   A partir de la época en que Roberto de Bo­rón amplía la narración, comienza a surgir to­da una serie de continuadores que extienden la leyenda por el resto de Europa complicán­dola con detalles y episodios cuya historia cons­tituye un capítulo sumamente interesante en el desarrollo de la literatura europea.