La Via Apia romana


   La red de caminos romanos cubría toda Europa. La Vía Apia era sin duda la mayor de las rutas empedradas abiertas hacia el sur de Italia: unía Roma con Brindisi; o sea, una distancia de 600 kilómetros.
   Las vías de comunicación facilitaron la penetración del imperio romano en los vastos países que dominó. Para construir dichas rutas se superaron todos los obstáculos, se abrieron túneles y se construyeron caminos y viaductos. Junto a las ciudades, mausoleos y tumbas festoneadas de altos cipreses bordeaban los caminos. La Vía Apia, iniciada el 312 a. de J.C., esta todavía en buen estado y en ella, a la salida de Roma, son numerosos los vestigios funerarios que se conservan, entre los cuales esta la tumba de Horacio. Dos columnas, una de las cuales se mantiene todavía erguida, señalan en Brindisi la terminación de la Vía Apia, al borde mismo del mar.