¿Cómo se teñían de azul los tejidos en la antigüedad?

   Marco Polo, entre los muchos relatos de viaje que contiene el Millón, nos describe también el método utilizado en Oriente para extraer el índigo de las hojas de una hierba leguminosa que crece espontáneamente en la India y otras regiones asiáticas. La preciosa substancia, que confiere un hermoso color azul a las telas, ya era conocida sin embargo en épocas todavía más remotas: en América, por ejemplo, se han hallado vestidos teñidos con índigo en las tumbas de los incas.
   La planta era conocida también en Egipto, como lo atestiguan los restos de tejidos hallados en las tumbas. En realidad, el índigo utilizado como colorante desde hace mas de 4.000 años, no precede de una sola planta. Existen aproximadamente trescientas especies de vegetales que producen el índigo, y mientras algunas de ellas solo crecen en el Nuevo Mundo, otras son típicas de las regiones asiáticas.
   El método mas tradicional para extraer el índigo de la planta consiste en poner a macerar los vegetales en unos recipientes que contengan agua y amoníaco. Se obtiene así un líquido amarillo que cambia de color al oxidarse por efecto del aire, dejando en el fondo un poso fangoso oscuro, integrado por partículas de color que son las utilizadas para teñir de azul las telas.