¿Quién defendió la tesis de que el hombre ha nacido libre?

   El pensamiento de Jean-Jacques Rousseau es más el resultado de la lucha de su propia existencia desgraciada que el producto de un proceso racional. Su madre murió en el parto y Rousseau fue educado por su padre, un hombre extraño, aficionado a melodramáticos nove­lones que ambos leían en las largas veladas de invierno. La ausencia de la madre y el extraño carácter del padre produjeron en el pequeño Rousseau una inestabilidad emo­cional que iba a impregnar no sólo su obra sino también su vida priva­da. Después de muchos años de aventuras y exaltados amoríos, comentados en sus Confesiones, Rousseau se unió a una mujer del pueblo poco atractiva y absoluta­mente inculta, llamada Thérése le Vasseur, con la que no se sabe si finalmente se casó o no, pero que permaneció con él toda su vida. Entre las muchas actividades en las que ocupó parte de su tiempo, sa­bemos que colaboró asiduamente en la Enciclopedia, que escribió va­rias óperas de escaso interés musi­cal y que divulgó diversas teorías sobre Arte que tuvieron no poca in­fluencia entre sus contemporáneos. Pero lo más importante de la obra de Rousseau fueron sus ideas sobre la libertad del hombre y los nocivos efectos que el Arte, la Ciencia y la sociedad en general, tienen sobre el individuo. A partir de sus dos pri­meras obras políticas: Discurso sobre los efectos morales de las Ar­tes y las Ciencias y Discurso sobre el origen y fundamento de la desi­gualdad de los hombres, que le abrieron las puertas de todos los salones intelectuales de París, su fa­ma fue creciendo hasta culminar con las dos obras más representati­vas de su doctrina: Emilio y El Contrato Social. Estas dos obras le valieron.las iras del Gobierno y la Iglesia, hasta tal punto que Rous­seau consideró prudente salir de Francia.


   Si en el Emilio plantea una serie de teorías sobre lo que debería ser una educación natural, en El Contrato Social desarrolla su idea de la so­ciedad perfecta qué deja al hombre tan libre como era. Su primera afir­mación de que el hombre ha nacido libre, da paso a una propuesta de compromiso o contrato entre los in­dividuos y un gobierno elegido por ellos, para que les proteja y les ayu­de a mejorar sus condiciones de vi­da. Estas ideas contribuyeron pode­rosamente a forjar la independencia americana y, sobre todo, la Revo­lución Francesa, ya que, según Rousseau, la soberanía es del pueblo y por lo tanto una forma de gobierno no deseada por el pueblo es, por principio, injusta.