Origen del fútbol

   Hace 150 años, este juego era ya popular en Ingla­terra y se llamaba simplemente fútbol. En 1823, en una escuela de Inglaterra llama­da Rugby, surgió otra modalidad del mis­mo juego a la que también se llamó fútbol. En el juego primitivo sólo se podía impulsar la pelota con el pie para llevarla hasta la meta contraria. En el nuevo se permitía a los jugadores llevar la pelota con las manos y correr con ella en el cam­po. Esto creó muchas confusiones. Fre­cuentemente se concertaba un partido entre dos equipos y al empezarlo se descu­bría que jugaban juegos diferentes, uno solamente con los pies y el otro de acuer­do con las nuevas reglas.
   En 1863, se formó la Asociación de Fút­bol de Londres. Los miembros de esta asociación jugaban sujetos a las reglas de golpear la pelota solamente con los pies, y éste es el juego que hoy conocemos con el nombre de fútbol. Al nuevo juego se le llamó rugby. De estos dos juegos, el fútbol es el que más se practica en los países la­tinos, mientras que el rugby, que también cuenta con adeptos en esos países, se po­pularizó en los Estados Unidos, y se cono­ce con el nombre de fútbol americano.
   Las reglas del fútbol permiten ahora im­pulsar o detener el balón con cualquier parte del cuerpo, menos con los brazos y las manos. El portero es el único que pue­de tomarlo con las manos.
   Los puntos se anotan si se logra meter la pelota dentro de los marcos que se en­cuentran colocados en ambos extremos del campo. Cada equipo defiende un marco para impedir que anote el equipo contra­rio, y ataca al otro marco para anotar go­les. Cada gol cuenta un punto.
   Hay once jugadores en cada equipo y un arbitro y dos abanderados que se en­cargan de vigilar el juego.
   Este deporte, que apasiona a millares de personas de todas partes, celebra cada cua­tro años un campeonato mundial, llamado "Copa del Mundo". De los nueve campeo­natos efectuados, cuatro se han llevado a cabo en América: Uruguay, Brasil, Chile y el último en México, en 1970.