La escalera de bomberos


   La alta escalera de los bomberos, desplega­da en unos instantes, no cede en pres­tigio al coche rojo y a su aguda sirena que reclama imperativamente la prioridad de paso.
   Hace falta gran dominio de sí mismo para trepar rápidamente por ella y, una vez lle­gado a su oscilante punta, atacar el fuego con la manga firmemente sujeta en las manos.
   Ya es conocido el valor de los bomberos, así como las condiciones atléticas de esos heroicos acróbatas de la protección civil. Las escaleras representan un papel muy importante en la extinción de los incendios de inmuebles. Permiten dirigir el chorro de agua sobre aquellos focos altos que sería difícil o imposible alcanzar desde el suelo. Las hay portátiles, manejables por un solo hombre (escalera corredera o escalera de gancho, que permite subir de piso en piso por la fachada del edificio). El aumento de la altura de las construccio­nes ha obligado a fabricar escaleras teles­cópicas cada vez más altas. Las hay de 30, 35, 40 y 45 metros, con mando mecánico, hidromecánico o eléc­trico, orientables y dotadas de múltiples dispositivos de seguridad. Están compuestas de varios planos corre­deros, de una tórrela que les sirve de so­porte mediante un eje, de un torno y de un mecanismo de maniobra. Pueden ser remolcables o estar montadas sobre un vehículo automóvil.