¿Cómo funciona un gasómetro?

   En los suburbios de las ciudades es fácil ver cómo suben y bajan, lentamente, los grandes cilindros de los gasómetros, de­pósitos en los que es almacenado el lla­mado gas del alumbrado. El volumen de gas es variable, pero su presión es cons­tante para que no haya intermitencias en los quemadores de nuestras cocinas. La amplia campana que vemos tiene su borde inferior sumergido en el agua contenida en una balsa cilindrica. La presión del gas hace flotar la campana tanto más cuanto mayor es el volumen del gas alma­cenado en la misma.
   Para realizar supergasómetros capaces de atender al creciente consumo y, sobre todo, que permitan acumular el gas para utilizarlo en épocas de mayor uso (como, por ejemplo, en períodos de frío), se ha encontrado una solución tan sorprendente como pulcra: el almacenamiento del gas en terrenos permeables (arena) de mucha capacidad, situados dentro de bancos arcillosos completamente impermeables. Parece extraño que la arena pueda ofrecer bastante espacio al gas para servirle de recipiente. Pero es que se trata de un material muy poroso: una capa de arena de Fontainebleau de 4 km2 de superficie y de 10 m de espesor totaliza 10 000 000 de m2 de espacio libre... Cerca de Versalles, en Beynes, el gasómetro gigante allí instalado a 400 m de profundidad, dispo­ne de 14 pozos de inyección y de trasiego y 9 pozos de vigilancia. El gas es inyectado a una presión de 40 kg por cm2. El volu­men disponible para la extracción es de 200000 m3 por hora. En Estados Unidos existen depósitos subterráneos parecidos a éstos.