Los hongos en la industria y medicina

LOS HONGOS EN LA INDUSTRIA
El hombre ha sabido utilizar ciertos tipos de hongos, que hoy constituyen la base de importantes industrias. El hongo microscópico Saccharomyces cerevisiae se emplea para la fabricación de pan y cerveza. Cuando las células de la levadura se encuentran en una solu­ción nutritiva con glucosa pueden vivir sin oxígeno, y generan una enzima que transforma en alcohol y anhídrico car­bónico el azúcar. Sin embargo, para crecer y multiplicarse, las células de la levadura precisan oxígeno, con el que forman agua y anhídrido carbónico. En la elaboración de la cerveza se su­ministra aire a la levadura, de manera que disponga de oxígeno suficiente para reproducirse hasta el grado previsto, elaborando el porcentaje deseado de alcohol. En la panificación, la misión de la levadura es hacer el pan blando y poroso, gracias a la producción de CO2.

HONGOS MEDICINALES
Los mohos del género Penicillium son muy comunes. Algunos se utilizan en la fabricación del queso, al que hacen madurar y dan un sabor característico. Estos hongos se hicieron famosos en 1929, cuando A. Fleming descubrió los efectos antibacteriológicos de la penicilina. Esta es una de las sustancias que se forman en los cultivos de ciertas especies de Penicillium. Después de la Segunda Guerra Mundial, empezó a uti­lizarse eficazmente en la lucha contra enfermedades infecciosas. Hoy en día, a partir de distintas especies de hon­gos se han obtenido numerosos antibió­ticos.
Sin embargo, desde muy antiguo los hongos se han utilizado en la medicina popular. Su forma característica y su repentina aparición han dado origen a ideas fantásticas. Un ejemplo de ellas es el llamado "corro de brujas", fenó­meno cuya causa ya se conoce (ver ilustración).
Para ciertos pueblos de Centroamérica, los hongos tienen un significado espe­cialmente importante. Algunos hongos que contienen sustancias alucinógenas se ingieren con motivo de ceremonias religiosas, y se les rinde culto, como si se tratara de divinidades. Estas sustan­cias han podido ser aisladas, y quizás, en el futuro, sean empleadas para el tratamiento de enfermedades mentales.