José Asunción Silva

   José Asunción Silva (1865-1896). "Poeta puro" considera Unamuno a este precursor del modernis­mo nacido en Bogotá en 1865, que se suicidó en 1896 quizás porque su alma de artista no cabía en su cuerpo ni en el ambiente hostil en que vivía.
   Según Alberto Sánchez, "su inspiración místi­ca y por lo mismo, sensual, prosaica, desesperada y sublime, logra los acentos infantiles de Los ma­deros de San Juan, la amargura de Un Poema, la hondura de Vejeces, el desgarramiento incompara­ble del Nocturno, el desconsuelo de Gotas Amar­gas, todo ello síntoma de pasión avasalladora, de neurastenia invencible y de lecturas exasperantes, a través del crispado Gorgio Aurispa de Il trionfo della Morte dannunziano y las páginas ator­mentadas de Jean Lorrain".
   Sin embargo, creemos que la figura de este lí­rico singular quedaría injustamente en la penum­bra si no añadiéramos algo a lo dicho, que es bien poco para lo que merece el mejor poeta america­no del siglo XIX, precursor del modernismo y una de las grandes figuras de la lírica moderna. De sus poesías, se hizo una primera edición inacepta­ble, a base de una selección ilógica; posteriomente, se han hecho otras aceptables.
Una leyenda de pasión y de calumnia se ha tejido en torno a su figura extraordinaria y a la de su be­llísima hermana Elvira, cuya muerte fue el motivo ocasional del famoso Nocturno.
   El hecho de que el poeta amara tiernamente a su hermana y se suicidara algún tiempo después de la muerte de ella, y otras circunstancias de su vida in­quieta y rebelde han sido los motivos esenciales para calumniar en sus fraternales afectos a este gran poe­ta, el más grande entre los americanos antes de Ru­bén Darío. Y si éste ha puesto peros a la influencia indudable que de Silva sufrió, la negación misma es un factor que no podrá desdeñar cualquiera que es­tudie las relaciones entre ambos.
   La prosa del De Sobremesa es digna de los versos. La pérdida de muchas composiciones suyas en el naufragio del vapor L'Amérique es sensible para las letras y nos impide estimar debidamente los diver­sos aspectos de la obra de este artista, notablemente influido por Verlaine, Baudelaire, Poe y algunos otros grandes poetas del siglo XIX.