¿Por qué en la Edad Media los ricos iban a la gue­rra con la armadura?

   La armadura era una defensa de tipo personal, una especie de tra­je protector realizado en un mate­rial muy resistente a los golpes de las armas enemigas. Las armadu­ras más antiguas estaban confeccio­nadas con pieles de animales; des­pués lo fueron con cuero y más tarde, con metal.
   En el período medieval se cons­truían armaduras de malla de hie­rro, que permitían movimientos mu­cho más amplios y que, por este motivo, solían utilizar quienes montaban a caballo. Los caballos también iban protegidos con ar­maduras llamadas bardas. Las armaduras enteramente fabri­cadas en acero sólo empezaron a utilizarse hacia finales del siglo XV. A partir de esta época las arma­duras se convirtieron en privilegio exclusivo de unos pocos, mientras la masa de los soldados tenía que conformarse con menos. Sólo los reyes, los nobles o los ricos podían permitirse el lujo de comprar una armadura y de ir a la guerra mejor protegidos que los demás. Claro que, también, los pocos artesanos especializados sólo trabajaban por cuenta de quienes les pagaban bien. La cabeza iba protegida por una defensa especial: el yelmo, cons­truido con el mismo material que el resto de la armadura, pero mo­delado con más precisión.