¿El cuerpo humano cambia dependiendo del lugar en que viva?

En algunos casos, sí. Los indios de la cordillera de los Andes, en la costa oeste de América del Sur, han desarrollado organismos que son diferentes de los nuestros para sobrevivir en el lugar en que viven. A 17.000 pies sobre el nivel del mar, donde los indios viven, nos sería muy difícil respirar, pero ellos lo hacen normalmente.

Los organismos de estos pueblos se han adaptado de varias maneras. En primer lugar, sus pulmones se han vuelto más grandes que los de la gente que vive al nivel del mar, lo que significa que pueden inhalar y exhalar más aire con cada respiración. También tienen unos dos litros de sangre más en sus sistemas. Poseen más glóbulos rojos para transportar el oxígeno. Y sus corazones son un 20% más grandes de lo normal.

Los indígenas también tienen brazos y piernas más cortos para que sea menor la distancia entre ellos y el corazón, y manos y pies más pequeños, resultando en una menor superficie expuesta al frío.